"Si no tiene un sentido evangelizador, este disco no sirve para nada y ya se puede tirar a la basura"

Revista ADAL – Cuando Jaime tenía 15 años, su madre le regaló una guitarra que le ha acompañado desde entonces. Y le sigue acompañando también ahora, en su tercer año en el Seminario Mayor de Alcalá.

Puede que su voz ya la conozcas por los dos primeros discos de La Voz del Desierto, pero en junio del año pasado nos presentó su disco en solitario: Confidencias, contradicciones y conversión. Un auténtico regalo para los oídos, que en realidad esconde mucho más detrás de cada una de sus canciones… Sigue leyendo, porque él mismo nos lo cuenta.

– Musicalmente te conocimos con La Voz del Desierto, con quienes volviste a compartir escenario el pasado mes de octubre, pero cantando canciones de tu nuevo disco. Desde que dejaste el grupo, ¿qué ha pasado en tu vida?
Cuando me fui de La voz del Desierto me iba a Nueva York, y allí pasó la tercera parte del disco, que es «conversión». Fue una conversión más dentro de mi vida. La vida tiene momentos de inflexión relacionados con la cercanía de Dios. Y esa conversión definitiva, que me llevó a dar el paso de entrar al seminario, de permitirle al Señor que haga su obra en mi vida, fue en Nueva York. Lo que pasó fue que descubrí al Señor plenamente, aprendí a fiarme de Él y gané, porque todos los anhelos de mi vida se han ido cumpliendo cada vez más, y yo no sé cómo puedo ser tan afortunado. Desde entonces han pasado muchas cosas y todas buenas.

– Hay dos personas muy importantes en el disco, que cada una tiene una canción dedicada. ¿Quiénes son?
El Señor me ha hablado en este camino a través de dos personas especialmente. Bueno, en realidad a través de muchas, pero hay dos que quería compartirlas en este disco. Una fue Pablo Domínguez, con quien conviví cuatro meses, simplemente siendo alumno suyo. Pero esa convivencia a mí me marcó, y no solo a mí sino a todos los de la clase. Así que, con el sentir de la clase y el sentir personal, hice esa canción.

La otra persona es mi madre, que ha sido esencial en mi vocación y en mi vida. No es algo fácil para ella, pero para mí es un modelo de amor a un hijo, independientemente de lo que él elija. Ella siempre ha estado y siempre va a estar y, aunque se supone que eso es lo que hace una madre, yo no puedo hacer otra cosa más que agradecerle todo lo que ha hecho por mí desde que nací.

– ¿Cómo surge la idea de grabar el disco?
No es algo que yo decidí. Precisamente a la muerte de Pablo Domínguez, Infinito más uno estaba preparando la película, entrevistando a la gente, y uno de los productores, compañero mío de clase, se interesó por la canción sobre Pablo, que yo había mandado a todos los de la clase. Me pidió que hiciese una maqueta para ver con qué canciones podía grabar un disco; Juan Pablo Moraño me ayudó y grabamos un disco en el que no se podía hablar de otra cosa más que de las circunstancias de entonces, de mi conversión, porque es lo que llena mi vida. Pensé qué temas de todos los que había compuesto en mi vida podían reflejar bien eso y se los pasé a Juan Pablo. Lo que pasa es que Infinito más uno no tenía dinero suficiente y lo dejamos.

Un tiempo después, Pablo Hernández Breijo me dijo: «oye, ¿y tú por qué no vuelves a La Voz del Desierto?» Entonces le expliqué un poco las circunstancias y él me dijo: «bueno, ¡pues graba algo!» Y yo le dije: «bueno, si tú tienes dinero…». Entonces, le dije: «mira, tengo una maqueta que grabé por estas circunstancias». Pablo me dijo: «Pásamela, que tengo amigos que están interesados en producir algo de música cristiana». A la semana o dos semanas me dijo que tenía dos productores que estaban interesados. Luego empezamos a buscar estudio de grabación y acabamos en el estudio de Santi Fernández, el batería de Los Secretos, que se volcó mucho en el proyecto. Hicimos buena amistad y además metió a amigos suyos: el bajista de Alejandro Sanz, un cantautor estupendo para hacer los violines… ¡una cosa tremenda!

Todo es gracias a que el Señor ha tenido a bien poner estas circunstancias, no hubo un momento en el que me empeñara en hacer un disco, sino que simplemente surgió.

"No hubo un momento en el que me empeñara en hacer un disco, sino que simplemente surgió"

– ¿De qué más habla el disco?
Habla de esa historia de los diez o quince últimos años de mi vida, en los que he ido descubriendo cada vez más cómo el Señor me amaba. Y el disco tiene como unos preámbulos de fe, que son un montón de sensaciones, opiniones, pensamientos, carencias, deseos incumplidos, deseos cumplidos, miedos… Todo eso que es previo al paso de decirle sí al Señor. De hecho, no sólo es un paso, hay muchos pasos. El disco está ordenado de forma lineal para, de una forma genérica, poder tratar una conversión; en este caso, la mía. En él hablo de muchas cosas: desde el miedo que me daba el Señor, desde lo difícil que es vivir sin Él, y el no querer ni siquiera nombrarle, como pasa en las cinco primeras canciones, a gritar a los cuatro vientos que Dios me ama y que Él es la razón de mi vida y de la existencia no solo mía, sino de toda la humanidad.

– Además de en las canciones, lo dices en las catequesis que acompañan el disco.
Son catequesis-testimonio sobre todo, porque yo no puedo hablar de mi vida sin hablar de Dios. El testimonio trata de aclarar lo que hay detrás de cada canción, lo que se esconde y que en su día tenía miedo a expresar, pero que ahora me he atrevido a hacerlo.

– Entonces, ¿el disco también tiene un sentido evangelizador?
¡Totalmente! Si no tiene un sentido evangelizador, este disco no sirve para nada y ya se puede tirar a la basura.

– ¿Cómo ves que lo está acogiendo la gente?
Yo no sé si es que a mí solo me llegan las noticias buenas, pero hay gente que me dice que le ayuda mucho, y la verdad es que da gusto pensar que lo que el Señor hace en uno pueda ayudar a otros a esclarecer cosas de su vida.

– Y en cuanto a conciertos, ¿qué tienes planificado ahora mismo?
Esto de los conciertos va surgiendo un poco según me llaman, es muy diferente a cómo funciona normalmente un grupo o un cantante… Yo creo que el Señor es el mánager, Él se encarga. Cuando me llamaron de Canarias, por ejemplo, fue a través de la revista Vida Nueva. Lo de Murcia fue a través de un amigo… Son pequeñas cositas que van surgiendo según me lo va pidiendo alguien; es la Providencia. Está claro que, siendo seminarista y dedicándome a lo que me tengo que dedicar, que es al Señor, a la oración y al estudio, lo que no voy a hacer es promoción. Funciona la web, funciona el boca oreja y los amigos… pues entonces, ¡como vaya surgiendo!

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